martes, mayo 30, 2006

Falsificación de agravios

Articulo de Antoni Puigverd sobre la falsificacion de agravios del nacionalismo:

¡Haciendo amigos!
(Antoni Puigverd, La Vanguardia, 29/05/2006)

29/05/2006

En España aumenta la nómina de los agraviados. Ésa es la peor aportación del catalanismo, una corriente que lleva años resbalando por el tobogán de la falsificación de agravios o de la ampliación - mediante grandes lupas- de los agravios verdaderos. Nació el catalanismo en el siglo XIX, fundado en legítimas reclamaciones culturales y con la voluntad de modernizar el Estado español de acuerdo con los intereses de la sociedad burguesa que en Catalunya estaba progresando. Pero ya en su origen contenía el complejo de Job (denominación aplicada a las dermatitis psicosomáticas que aparecen en personas que tienden a sentirse agraviadas con razón o sin ella). Basta con leer las síntesis históricas del historiador Ferran Soldevila, en las que la sombra vampiresca de Castilla aparece siempre con la indisimulada intención de frustrar el destino catalán. Colocar la lupa sobre la herida (la salud del catalán, por ejemplo; o el supuesto expolio económico) es consolador. Uno se apiada de sí mismo. Acto seguido, la lupa paraliza: impide el diagnóstico veraz. La lupa del agravio fomenta la esperanza en los milagros, en las soluciones mágicas: ahora la miserable Montenegro, ayer la torturada y torturadora Croacia. El resentimiento es como un ácido: aumenta el malestar, pero no tiene capacidad de seducción. Sirve para exasperar a los convencidos, no para ganar adeptos. Los temores de baja participación en el próximo referéndum demuestran que la cruenta batalla del Sí y del No solamente afecta a una parte del electorado. El resto vive en territorio catalán, pero está cada vez más lejos de esta doliente Catalunya. La exageración de las heridas provoca, en fin, un efecto rebote: otros territorios también encuentran motivos de queja, también aprenden a inventar agravios, también saben exagerar abusos. El cultivo del agravio es contagioso. Con frecuencia, rizando el rizo, acaba resultando que el causante de estos agravios es la Catalunya agraviada. Así ha sucedido con el caso del arte sacro de las parroquias aragonesas que pertenecieron a la diócesis de Lleida. Nada hay, aparentemente, en el caso del arte sacro aragonés que pueda compararse con el de los papeles llamados de Salamanca. Los documentos fueron arrebatados por la fuerza, a manera de castigo, por los vencedores de la Guerra Civil (entre los que estaban muchos catalanes). Las obras sacras aragonesas, en cambio, fueron precisamente salvadas de un posible robo o deterioro reuniéndose en el Museu Episcopal leridano. El museo de Lleida restauró, catalogó y preservó estas obras. Más tarde, Roma decidió reformar los límites territoriales del obispado de Lleida y aquellas parroquias fueron adscritas al de Barbastro, que reclamó las obras. Después de diez años de litigio, la curia vaticana ha dado la razón a Barbastro, aunque Lleida sigue apelando. Nada que ver con los papeles llamados de la dignidad en la forma y en el origen. Pero sí en la percepción. La percepción es siempre subjetiva cuando, en el presente, se dirimen las cosas del pasado. Aunque el derecho, en el caso salmantino, estaba de parte catalana, no dejó de ser peligroso remover las cenizas de la Guerra Civil. Por los equívocos y falsedades que creó (Salamanca franquista, Catalunya republicana) y por la pretenciosa exhibición de superioridad moral que exhibieron, no las familias concretas que, con toda la razón del mundo, reclaman la devolución de unos papeles privados, sino de los catalanes en general, que, ya muy lejos de aquella guerra estúpida, cruel y fratricida, creían estar en condiciones de repartir anacrónicamente credenciales de pureza democrática y de reescribir el pasado histórico imponiendo retrospectivamente nuevas formas de victoria y derrota. Aquellos papeles ya regresaron. También el arte sacro de las actuales parroquias de Barbastro debería ser devuelto. Para atender, en primer lugar, a la sensibilidad de una región que es, objetivamente, una importante aliada de Catalunya (comunicaciones, eurorregión). Para sortear, en segundo lugar, el peligro del recelo histórico (que ya en tiempos medievales causó más de un malentendido). Para contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la lengua catalana en los territorios históricos de Aragón y evitar que esta feliz realidad lingüística pueda confirmar prejuicios como el del expansionismo y el egoísmo catalán. En cuarto lugar, por inteligencia emocional: ¿cómo va a conseguir Catalunya sus objetivos hispánicos (desarrollo en red, eje mediterráneo, proyección comercial y comprensión para sus propuestas políticas) si no encuentra compañeros de viaje, si no sabe hacer amigos? También por reciprocidad: ¿cómo puede exigir Catalunya simpatía y comprensión si no sabe ponerse en la piel de los vecinos? El presidente Marcelino Iglesias, que habla un catalán precioso, ha demostrado con creces su solidaridad con Catalunya, pero ha sido puesto entre la espada y la pared por una clase política catalana ensimismada, torpe, liosa y obscenamente mediocre. No es excusa la pérdida que pueda sufrir Lleida. En el MNAC sobran muchas obras que en Lleida lucirían magníficamente (incluso algunas de las más importantes: ¿por qué no?). Si el catalanismo deviene una ideología mezquina y miope que sólo saber contemplar sus heridas, incapaz de considerar la necesidad de hacer amigos y de buscar aliados, acabará en el fuego de la frustración, cociéndose en su propia salsa.

lunes, mayo 29, 2006

Intoleráncia en la UAB

El 25/05/2006 un grupo de energúmenos impidieron por la fuerza la celebración de un acto de Ciutadans de Catalunya sobre el Nou Estatut en la Universitat Autónoma de Bellaterra, acto en el que iba también a intervenir un representante de la corriente crítica del PSC, Socialistas en Positivo. La intolerancia es el primer paso hacia la violencia. Esos ciudadanos fueron objeto de un boicot, y se les impidió ejercer su libertad de expresión. Mi solidaridad hacia Ciutadans de Catalunya y Socialistas en Positivo. Y mi petición a la Generalitat para que ejerza su responsabilidad.
Es un ejemplo de intolerancia, a lo que se les juzga por lo que son. Y porque son somo son, y piensan como piensan, algunos intolerantes creen que no tienen lugar en Cataluña. Un muestra de intolerancia y de sectarismo de un grupo de totalitarios nacionalistas disfrazados de universitarios.

Aqui está la nota de prensa de Ciutadans, y la noticia en El Periodico

sábado, mayo 27, 2006

Derechos históricos y Caballo de Troya

En su articulo de ayer 25/05/2006 en La Vanguardia, Lluis Foix nos habla del notario Josep Maria Puig Salellas, un jurista que aboga por la independencia de Cataluña, y que aplaude el reconocimiento de los derechos históricos en el Nou Estatut. Nuevamente, nos encontramos con una opinión en la que se nos cuenta de que el Nou Estatut será una vía intermedia que servirá para la consecucion de la ansiada y obsesiva independencia de Cataluña con respecto España.

Ya de por si, el concepto de "derechos históricos", es un concepto arcaico, que evoca a épocas pasadas, predemocráticas, y que considero que no debería ser evocado en el marco de un regimen democrático como el que gozan Cataluña y España. Desde mi punto vista, ni Cataluña ni ninguna región puede ser sujeto de derechos. En las sociedades democráticas, desde la revolución de los EEUU o la revolución francesa, o la democracia inglesa, los territorios no tienen derechos. El único sujeto de derechos es el ciudadano. Hablar de derechos históricos es retrotraernos a épocas medievales, donde los territorios tenían derechos, o donde determinados grupos sociales (estamentos, gremios) gozaba de derechos y privilegios. Y eso fue precisamente lo que se consiguió con las revoluciones democráticas, fue precisamente la victoria frente al Antiguo Régimen. Pero parece ser, que algunos quieren volver a evocar ese tipo de derechos, basados en la historia. Lo cual me parece una aberración.

Por otro lado, en el articulo Lluis Foix afirma que "....el Estatut, que no es otra cosa que un pacto entre Catalunya y España...". Si realmente lo que se quiere decir con esa frase, es que Cataluña y España pueden pactar de igual a igual, entonces se está abogando por un modelo confederal. Lo cual no está contemplado en la Constitucion española de 1978. Porque de momento, y espero que por muchos años más, Cataluña es una parte de España. España no es un cuerpo diferenciado de Cataluña. Cataluña forma parte de España. Es una parte del todo. Y el articulista pretendo hacernos creer que España es todo aquello que no es Cataluña, lo cual es falaz. Porque Cataluña tambien está dentro de España, forma parte de ella. El todo puede reestructurar una de las partes, puede volver a mejorar y perfeccionar el sistema, pero siempre hay que tener en cuenta que es una de las partes que se configura dentro del todo. Y si no se pretende eso, si el articulista no esta diciendo eso, es que se pretende definir un modelo confederal, que es un pacto entre estados diferentes. Pero ojo, el modelo confederal ha sido históricamente un fracaso y es hoy un anacronismo. En el modelo confederal, los estados integrantes pactan desde una posicion de soberania plena, y tiene la opción de abandonar el modelo. Si repasamos los ejemplos que nos depara la historia contemporánea, jamas ha durado mucho, y las que se han pretendido crear últimamente como CEI (ex URSS) o la asociación de Estados de la antigua Yugoslava pronto saltaron por los aires.
Pero como precisamente el Sr. Puig Salellas es un defensor de la independencia para Cataluña, no es de extrañar que abogue por el modelo confederal, porque de ésta forma los nacionalistas tendrían los cauces juridicos para encauzar y conducir la independencia a buen puerto. Éste es el caballo de Troya que se pretende introducir en el Nou Estatut. Porque, el Nou Estatut es el caballo de Troya de los independentistas. Con sigilo y sin enterarnos, pretenden inocular un modelo de relaciones confederal, que como el caballo de Troya en tiempos homéricos, cuando pase un tiempo suficiente, ese caballo se abrirá y de dentro de él saldrá algo que no se había previsto.

jueves, mayo 25, 2006

Disponibilidad lingüistica

Francesc de Carreras escribe hoy en La Vanguardia un articulo sobre los efectos perniciosos que puede tener el nuevo texto estatutario sobre las lenguas que se hablan en Cataluña.


Más absurda todavía es la otra innovación estatutaria. En efecto, el artículo 34 establece el extraño derecho de que "todas las personas deban ser atendidas oralmente y por escrito en la lengua oficial que elijan" en las entidades, empresas y establecimientos abiertos al público, los cuales "quedan sujetos al deber de disponibilidad lingüística". Es decir, estos locales deberán tener el personal necesario para que los clientes puedan ser atendidos en catalán y castellano, tanto oralmente como por escrito. Aquí subyace un llamado derecho a vivir en catalán, muy profusamente teorizado en los últimos años, consistente en poder circular por toda Catalunya oyendo sólo catalán. Ante tan insensato derecho, cabe formular algunas preguntas: ¿es éste el deseo de la inmensa mayoría de los catalanes?, ¿es éste un problema real para una sociedad catalana que se comunica en una y otra lengua sin conflicto alguno?, ¿no será tan sólo un problema que únicamente afecta a una pequeña parte de ciudadanos que se sienten ofendidos y discriminados por el mero hecho de oír hablar castellano, la lengua propia de la mitad de los ciudadanos de Catalunya?, ¿hay que otorgar derechos a minorías intolerantes?, ¿facilita este precepto la acogida y la integración de los inmigrantes? Es legítimo el derecho a hablar una lengua oficial, pero, en las relaciones privadas, no es legítimo elegir la lengua oficial en que deben responderte, porque vulneras el derecho de opción lingüística de la otra persona.

El sentido común hace tiempo que está demasiado ausente de la política catalana. Muchas partes del nuevo Estatut son un claro reflejo de esta carencia. El sentido común nos dice que la sociedad catalana es bilingüe y que la política lingüística debe adaptarse a este bilingüismo para respetar la libertad individual. El nuevo Estatut va en la dirección contraria y, si es aprobado, creará problemas allí donde ahora no los hay.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

Lengua castellana en las escuelas

Una carta de una lectora de La Vanguardia, que refleja la situación real de la lengua castellana en la enseñanza publica en Cataluña. La lengua castellana ignorada, reducida, recluida.


De Carreras acierta
ELOISA JUSTO - 25/05/2006 LA GARRIGA


He leído el artículo de Francesc de Carreras "La lengua en el nuevo Estatut" (18/ V/ 2006) con interés y preocupación. Tengo dos hijas de siete y cinco años que van a un colegio público catalán y me preocupa que no puedan recibir enseñanza en castellano, su lengua materna. Llegamos en septiembre a Catalunya desde Alemania. Soy catalana de nacimiento, de padres andaluces, y profesora de inglés y alemán, por tanto, casi cuatrilingüe, y estoy perpleja con la discriminación del castellano en la escuela pública. Mi hija de primero de primaria no recibe ni una sola asignatura en castellano. Ni lee en castellano. ¿Por qué no tiene derecho a mejorar su lectura y escritura en su lengua materna? Porque no, y no hay más que hablar. Hay otros detalles de la escuela que corroboran esta discriminación: en la revista escolar anual no encuentro un solo artículo en castellano. Si viene una banda de música, no oirás ni una canción en castellano. Si pido para mi hija de P-5 una lectura en castellano, me contestan que tendrán que mirar si encuentran (parece ser que no hay libros infantiles en castellano). He optado por inscribirlas en la línea de castellano, es decir, que reciban hasta segundo de primaria todo lo que puedan en castellano. No ha sido fácil, es una opción en la que uno inscribe a sus hijos como si fuera un bicho raro, y aun así lo hice después de que la directora tratara de disuadirme de que no era bueno para las niñas. Pero es al revés. Lo que no es bueno es la situación discriminatoria que vive el castellano.

Corrupción urbanística

Un articulo de hoy jueves 25/05/2006 del confidencial.com, sobre la corrupción urbanistica y su relación con el precio de la vivienda en España.


Demoledor informe internacional: la corrupción urbanística dispara el precio de la vivienda en España

Jueves, 25 de mayo de 2006


La corrupción urbanística empieza a manchar la imagen de España. Transparencia Internacional, la organización no gubernamental pionera y más importante en la lucha contra la corrupción en el mundo, sitúa la acción de los ayuntamientos como el principal problema de España desde el punto de vista de la corrupción.
El informe 2006, recién publicado, parte de la base de que “el ámbito donde la corrupción es más elevada es el del nivel local de Gobierno”, sobre todo “en la costa (...) o en las inmediaciones de las grandes ciudades”. La causa de este fenómeno, según Transparencia Internacional, hay que buscarla en “la calificación del suelo urbano”, lo que ha provocado que España sea el país de la OCDE “donde el precio de la vivienda ha subido más en los últimos años”.
Transparencia Internacional recuerda un informe del Defensor del Pueblo en el que se indica que los convenios urbanísticos permiten que el titular de unos terrenos se comprometa a llevar a cabo determinadas cesiones de suelo, independientemente de lo que exige la ley, o incluso a pagar dinero, a cambio de que el municipio afectado reclasifique o aumente la edificabilidad mediante la firma del correspondiente convenio urbanístico. Esta práctica, según la citada ONG, ha hecho posible que en la actualidad “se estén generando situaciones de corrupción muy numerosas”.
En concreto, se citan nueve formas de operar:
1. Prácticamente todos los alcaldes están a favor de convenios urbanísticos como forma de conseguir ingresos.
2. La modificación de los planes es frecuente. En los últimos cuatro años, sólo en Mallorca, los distintos municipios han modificado en 227 ocasiones sus planes urbanísticos.
3. La vigilancia sobre construcciones ilegales y desviaciones del proyecto es poco intensa.
4. Las sanciones suelen consistir en multas y casi nunca en demoliciones.
5. En España hay una enorme cantidad de dinero negro que se refugia naturalmente en la construcción. Normalmente, un tercio del precio de la vivienda se paga con dinero opaco, con lo que las pérdidas para Hacienda son muy cuantiosas.
6. Se ha permitido el acaparamiento de suelo en manos privadas para generar una aparente escasez del mismo y la consiguiente subida de precios.
7. Se ha expropiado a particulares para ceder posteriormente a empresas con fines sociales, las cuales, con el suelo en su poder, lo han vendido después a precios astronómicos.
8. Se ha extendido la creación, por parte de constructores, de partidos ficticios que se presentan a elecciones locales para conseguir la concejalía de urbanismo y desde ella tomar decisiones que les favorezcan; en otras ocasiones se infiltran en los partidos tradicionales para conseguir esos mismos objetivos.
9. La corrupción urbanística se expande y no respeta institución alguna, así, donde dicha corrupción es muy importante, los juzgados han sufrido las consecuencias, siendo el caso de Marbella el más famoso.
Financiación de los partidos políticos
El informe recuerda que en España, como en otros países europeos, aún está pendiente una adecuada regulación de la financiación de los partidos políticos. Y por lo tanto, hasta que se resuelve esa cuestión, “será normal que sigan surgiendo escándalos sobre sobornos y extorsiones en las obras públicas”. El informe recuerda el escándalo que se generó en Cataluña después de que el presidente Maragall revelara la existencia de comisiones del 3% en los gobiernos de CiU.
La conclusión que saca Transparencia Internacional no deja lugar a dudas: “El problema de fondo no está en las actuaciones corruptas de actores individuales, sino en la corrupción institucionalizada vinculada a la obtención ilícita de fondos para los partidos. Éste es el principal cáncer y en el que el nuevo Gobierno deberá demostrar voluntad moralizadora”, concluye el documento.
El informe está firmado por el profesor Manuel Villoria, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

La realidad del comunismo

Una carta de un lector de La Vanguardia, sobre la realidad de lo que fue el comunismo: represión, totalitarismo, purgas, pobreza, y millones de muertos.


Realitat del comunisme

MIQUEL MOIX - 25/05/2006
BARCELONA

Andreu Torres escrivia ( "Murs vergonyosos", 23/ V/ 2006) que "als països comunistes la gent tenia la subsistència assegurada, si bé sense llibertat". Andreu Torres passa per alt, esperem que per ignorància, no vull pensar que per complicitat moral, els milions de morts, tant de fam, fruit de les penúries econòmiques de sistemes econòmics absurds, com per assassinats polítics, purgues, camps de treball o neteges ètniques a països comunistes a mans dels estats. La carta d´Andreu Torres, d´un antiamericanisme visceral, és un exemple de la condescendència amb la qual s´ha tractat la qüestió comunista després de la guerra freda. Sembla que hi ha gent que encara no ho té clar: el comunisme és i ha estat feixisme, fam, pobresa i tota mena de despropòsits. Els seus cent milions de víctimes directes i els monstres (Mao, Stalin o Ceausescu) que aquesta ideologia ha engendrat no m´ajuden a entendre per què persones que han donat suport a aquesta ideologia es passegen per les nostres institucions. Sóc l´únic que creu que l´exaltació del comunisme hauria de tipificar-se com a crim o que un passat comunista hauria de deshabilitar un ciutadà d´exercir a la vida política?

Respuesta al Sr. Pascual Maragall

Yo tambien recibí la carta del President de la Generalitat de Catalunya, y tras leerla mi reacción fue escribir esta carta de respuesta que reproduzco a continuación:

EL PRESIDENT DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA
SR. PASQUAL MARAGALL:


Acabo de recibir su carta sobre el Nou Estatut y me gustaria comentarle mi opinión, tras haberlo leido en Internet y haber seguido su tramitación.
En primer lugar decirle que en mi opinión el Nou Estatut de Cataluña es un texto muy impregnado de nacionalismo identitario. Fundamenta el autogobierno de Cataluña en unos supuestos derechos históricos a los que hasta ahora nadie había apelado. Establece que la lengua propia de Cataluña es el catalán, cuando las lenguas son de las personas, no de los territorios. La lengua castellana es la lengua habitual de millones de ciudadanos de Cataluña. Por mi parte, no creo en mecanismos inexorables de la Historia, o que la obsesión identitaria sea una sello imborrable en el supuesto espiritu de un pueblo. Creo que se utilizan las diferencias culturales y lingüisticas entre comunidades autónomas para extremar el "hecho diferencial", potenciando lo que nos diferencia, para separarnos y fragmentarnos.
Paso a comentarle alguno de los aspectos concretos:
IDENTIDAD: Cataluña es una sociedad plural y diversa, por tanto, no veo correcto establecer la identidad en términos uniformes. La identidad es un sentimiento de pertenencia, que es diverso y subjetivo, y que debería de formar parte del ámbito privado, no debe ser elevado a categoria juridica. Cuando se afirma "El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadania de Cataluña, ha definido Cataluña como nación.", creo que no se deberia tratar sobre sentimientos identitarios en una norma con rango de Ley Orgánica.
DERECHOS Y DEBERES: Yo estoy a favor en mejoras sobre derechos y libertades. Pero todos los españoles deberíamos tener los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio. El Nou Estatut no puede implicar un privilegio. Se rompería el principio de la igualdad de derechos y libertades.
RECURSOS: Pienso que todos los recursos de España son del conjunto de sus ciudadanos y han de servir al bien común de España.
FUTURO: Los partidos politicos promotores del Nou Estatut han dicho que "esto es un paso más" o que dentro de unos cuentos años volveremos sobre ello. Algunos de los promotores del Nou Estatut aspiran a superarlo en unos años, porque no satisface sus aspiraciones nacionalistas. Por tanto, el Nou Estatut no ha resuelto nada.
LENGUAS: No estoy de acuerdo que el catalán sea la lengua vehicular en educación, pues considero, que si vivimos en una sociedad bilingüe y plural, tanto puede ser el catalán o el castellano, según la determinación de los padres y/o del alumno. Asimismo, se debería de considerar al castellano tambien como lengua de uso normal en la administración publica catalana y sus medios de comunicación, porque si no se está ignorando la realidad lingüistica de Cataluña.
Atentamente,


Ahora que leo la carta de respuesta, veo que me dejé de mencionar 2 cosas importantes:
1.- Me gustaría que de la misma forma que el Sr. Pascual Maragall envió la carta en catalán y castellano, la Generalitat podría tambien utilizar las dos lenguas en sus publicaciones, rótulos, actos, medios de comunicación, y su funcionamiento en general, porque ignora la lengua castellana.
2.- El President de la Generalitat no puede emitir juicios de valor sobre el Nou Estatut, se debería de limitar a solicitar la participacion en el referéndum.



El Estatut como instrumento para la independencia

El articulo de Xavier Rubert de Ventós del pasado 22/05/2006 publicado en La Vanguardia no tiene desperdicio. Manifiesta el autor un claro posicionamiento hacia el "si", en el referéndum del Estatut. Pero ojo, no porque este Nou Estatut colme sus aspiraciones, sino porque lo considera un instrumento para la consecución de la independencia de Cataluña. Recordemos que Rubert de Ventós es un intelectual próximo al PSC, amigo de Pasqual Maragall.

El autor empieza explicándonos que el Nou Estatut y sus nueva competencias para la Generalitat servirá para que el sentimiento identitario aumente: "Es a partir de ahí como crece entre las clases medias (las clases mediadoras, hoy, en cualquier proceso electoral) un sentimiento de identidad, de pertenencia ya no sólo territorial, lingüística o histórica, sino propiamente política.". Como se sabe, el tema de la identidad es uno de las ideas centrales de la ideologia nacionalista. Es la excusa que utilizan los nacionalistas para reclamar un Estado independiente. Pero Cataluña es un sociedad plural y diversa, y la identidad es el sentimiento de pertenencia, pero es algo personal y subjetivo. Por tanto, el trabajo de los nacionalistas es la de ir creando un sentimiento identitario uniforme, y construir esa identidad. Esto se ha visto con los 23 años de gobierno pujolista, porque han politizado la lengua y la cultura, y tambien lo continua haciendo el gobierno tripartito (ahora bipartito). Es por esto que los nacionalismos pueden ser totalitarios, porque intentan conducir a la sociedad a un modelo predefinido.

Continua el autor explicando en su articulo que "el nuevo Estatut no puede sino ampliar las bases del catalanismo y acercarnos eventualmente a una democrática independencia". Lo dicho, un instrumento para la indepencia. Y tambien utiliza los argumentos victimistas, que servirán de motor hacia la independencia: "...la nueva capacidad de gobernarnos abierta por el Estatut hará cada día más evidentes los límites políticos con los que éste se enfrenta tras su saneamiento en las Cortes españolas." "Un desfase que las nuevas competencias del Estatut no alcanzarán a cubrir y que han de incrementar el sentimiento del greuge; de un agravio comparativo...".

No es inusual que Rubert de Ventós defienda el nacionalismo identitario. En su libro "Catalunya: de la identitat a la independència.", con prólogo de Pasqual Maragall, explicaba la hoja de ruta para pasar del concepto de identidad, a la ansiada indepencia, mediante un proceso de construcción nacional teledirigido, programado y sistematizado. Un ejercicio de ingeniería social.

Aquí está el articulo completo:

Un sí radical

Xavier Rubert de Ventós - La Vanguardia - 22-05-06

En el fondo -oigo a veces decir- la gente vota sólo por...". Yo creo que la gente vota por distintas razones: por convicción, por tradición, por piedad, a sentimiento. El voto puede ser también corporativo ("¿cómo quedará lo nuestro?"), resentido ("ahora se van a enterar"), piadoso, cándido o somiatruites.
El cesto político está hecho con estos mimbres, básicamente emocionales. Pero cabe también llenarlo con opciones más racionales y solidarias. Llenarlo, que no quiere decir reventarlo. A fin de cuentas, tan bestia resulta plegarse a los deseos más miopes o mezquinos de la gente como no contar con ellos. Quizás Dios pudo haberlo hecho mejor, pero tal como nos dejó, hay que reconocer que somos seres interesantes, ciertamente, pero no menos interesados. Y que cada uno es el mejor juez de sus propios intereses.
Es por eso, pienso, por lo que yo nunca pude llegar a ser comunista. Los comunistas creían saber lo que nos convenía, algo de lo que nosotros, inmaduros aún, no habíamos tomado conciencia. Como muchos padres, como algunos curas, ellos lo hacían todo por nuestro bien, para nuestra salud, por nuestro futuro. Pero si evitamos esta confusión entre lo que la gente quiere y lo que debería querer, entonces todo proyecto político ha de atender al hecho de lo que la gente desea antes que al afán por redimirla. Y el hecho, el hecho tozudo, que hoy nos concierne, es más o menos como sigue:
1. que en España, cualquier proyecto de relación no radial, bilateral o vagamente confederal con Catalunya pone los pelos de punta; y 2. que en la propia Catalunya no es ése (¿aún?) un deseo mayoritario; algo que podrá quizá cambiar, pero con lo que, de momento, hemos de contar.
De ahí que el cordial pero exigente y radical proyecto español de Maragall haya acabado poniendo más nervioso a Madrid que la siempre reticente pero responsable colaboración de Pujol: "El indiscutible líder y a la vez domador de catalanes" (Bru de Sala), "con el que uno sabía al menos a qué atenerse" (ABC, orteguiano al fin). Ahora bien, el hecho de que el desgaste en las encuestas haya aconsejado a Zapatero un rodeo hacia Artur Mas muestra bien a las claras que este sentimiento o percepción está muy arraigado no ya en la mente, sino en el mismísimo hipotálamo de los españoles. Esos españoles para quienes una redención de las provincias liderada por Maragall y desde Catalunya ha de parecerles simplemente una aberración.
Es lógico, pues, que en Catalunya vaya creciendo el número de quienes creen que se necesita, y que cada día se necesitará más, una cosa que se parece muy mucho a la libre interdependencia que poseen aún los estados llamados soberanos. Una libre interdependencia que no es mucho, ciertamente, que sin duda irá siendo menos, pero con la que Catalunya sin duda se contentará. Son ya demasiadas las razones demográficas, económicas, geográficas, etcétera (las he desarrollado en algún libro) que así lo aconsejan.
Pero de momento no estamos aún ahí. La propia opinión pública catalana no está aún ahí. Y sin querer tampoco educarla para su propio bien, no es malo favorecer las condiciones para que esta percepción de las cosas pueda ir generalizándose. Y cuando esta generalidad rebase, digamos, el 53%, ya se podrán poner hojas, como diría Pla.
Pues bien, y a eso iba: nada como el nuevo Estatut para desbrozar este camino; para quitarle el tut al Estatut y dejarlo, si es necesario, en Estat sin ets ni uts.Veamos.
Por un lado, el amejoramiento de la financiación y de las infraestructuras, el aumento de las competencias, etcétera, ha de suponer que los catalanes sientan cada vez más que su Gobierno, el que más les concierne, es el de la Generalitat. De hecho, la gente se siente ligada a aquella autoridad que tiene un poder a la vez coercitivo y protector, que puede alternativamente castigarle por una infracción y protegerle de la violencia urbana o de la intemperie globalizada. Un poder a la vez paternal y maternal, palo y zanahoria, recaudador de impuestos, deshacedor de entuertos y protector de viejos, ancianos y enfermos. Es a partir de ahí como crece entre las clases medias (las clases mediadoras, hoy, en cualquier proceso electoral) un sentimiento de identidad, de pertenencia ya no sólo territorial, lingüística o histórica, sino propiamente política. De ahí que, con el nuevo Estatut, con el creciente papel de la Generalitat en casi todos los ámbitos, no pueda sino incrementarse, y más rápidamente que hasta ahora, el número de ciudadanos que vayan sintiendo Catalunya como su Estado, de hecho si no de derecho.
Por otro lado, no son ya las nuevas competencias sino las propias limitaciones y deficiencias del Estatut las que han de favorecer y reforzar esta tendencia; una tendencia que los jacobinos ven cuesta abajo, como una slippery slope (esa pendiente resbaladiza que va de pedirte la mano a cogerte el brazo), pero que la ley de Maslow describe como las nuevas perspectivas que se abren desde cada nueva colina alcanzada. Quiero decir con ello que la nueva capacidad de gobernarnos abierta por el Estatut hará cada día más evidentes los límites políticos con los que éste se enfrenta tras su saneamiento en las Cortes españolas. El rechazo de unos atisbos de relación bilateral -horizontal- con Madrid; la prohibición de ser circunscripción electoral europea, como ocurre en Alemania, o selección nacional, como en el Reino Unido; los límites a formar los núcleos de agregación que en cada caso nos convengan (por razones de complementariedad, sinergia, economías de escala etcétera), sea con Aragón, con el Rosellón o con ese ente de peligrosos efectos colaterales llamado Països Catalans; el techo a la financiación que supone ese máximo común denominador llamado Lofca; el aterrizaje forzoso del propio aeropuerto fuera del Estatut, etcétera. Todo esto, que cito al azar, ha de ir dejando su poso en la conciencia de nuestros ciudadanos.
Por una u otra de las razones citadas, por su alcance o por sus límites, el nuevo Estatut no puede sino ampliar las bases del catalanismo y acercarnos eventualmente a una democrática independencia. ¿Cómo votar, pues, no al Estatut? ¿Será que algunos votarán en contra porque prefieren seguir quejándose o soñando con una independencia de película en lugar de favorecer una de carne y hueso? Pero no hay que dramatizar tampoco: yo conozco bastantes miembros de ERC que preferirán votar despiertos que soñando o mascullando.
Hay algo, eso sí, que ni despiertos ni soñando podemos negar: con la entrada en la UE de pequeños estados nuevos (de Chipre a Lituania), lo que era nuestra clásica pobreza institucional ha pasado a ser pura y dura miseria política. El desfase comparativo entre nuestra realidad económica, geográfica, demográfica, etcétera, y nuestra entidad política no ha hecho sino agrandarse. Un desfase que las nuevas competencias del Estatut no alcanzarán a cubrir y que han de incrementar el sentimiento del greuge; de un agravio comparativo que sólo se paliaría con una representación propia en el Consejo, en el Tribunal de Luxemburgo y en el Banco Europeo. Justo lo que tiene cualquier Estado europeo recién incorporado. Y hablo de Estado, más que de Nación, porque el término nación me parece demasiado ambiguo y complicado. De hecho, yo no sé si somos una nación, pero sí voy creyendo que necesitamos un Estado.
Tampoco sé si el sentimiento de esta necesidad alcanzará una masa crítica o si podrá ser reabsorbido sin destrozos por España y por Europa. De lo que no tengo la menor duda es de que un sí masivo en el referéndum del 18 de junio nos ayudaría a acelerar el proceso; que sería gasolina para los convencidos, ciertamente, pero también, y sobre todo, gasolina para los aún por convencer.
El mío no será, pues, un sí mansueto y resignado; no será un sí del que hi farem, sino un sí entusiasta, combativo y radical, que espero ver pronto crecer y multiplicarse.

lunes, mayo 22, 2006

Listado de despropósitos

Un articulo de Arcadi Espada del mes de Marzo pasado, sobre lo que ha sido el gobierno tripartito de Cataluña, un gobierno al que le quedan pocas semanas, y a punto de finiquitar. Todo un cúmulo de despropósitos, desaciertos y dislates, todo ellos aderezado con más nacionalismo identitario y multiplicado por el 3%.

Un gobierno
Arcadi Espada, El Mundo, 28-03-06

El PSC, ERC e IC suscriben el Pacto del Tinell para formar gobierno: se comprometen a no establecer «ningún acuerdo» con el PP y a impedir su presencia en el Gobierno del Estado. El consejero jefe, Carod-Rovira, se reúne con dirigentes de ETA: después cesa en el Gobierno. Destituido el secretario de Comunicación por un informe donde se clasifica a los medios según su hostilidad o afinidad con el poder político. La Federación Internacional de Patinaje no admite el ingreso de la selección catalana: Carod llama al boicot contra Madrid, ciudad olímpica: se desencadena en España un boicot al cava. Hundimientos en el Carmelo barcelonés: el nuevo secretario de Comunicación prohíbe el acceso a los medios a determinadas áreas del barrio. Maragall acusa a CiU de tener un problema llamado 3%: Mas entiende la cifra y el problema, y amenaza con frustrar la redacción del Estatut si Maragall no retira la acusación: es retirada. Respecto de la actitud de la oposición política y mediática, el presidente afirma que se siente como una mujer maltratada. Durante un viaje a Israel, Maragall y Carod bromean con una corona de espinas. El Fórum de las Culturas acaba con fracaso económico y de audiencia. En plena negociación sobre la financiación autonómica, el consejero de Iniciativa, Joan Saura, afirma que es preciso poner límites a la solidaridad entre españoles. Se extiende el boicot a todo tipo de productos catalanes. Maragall declara en México: «La lengua catalana era como nuestro ADN, el material genético que nos definía. Con él, éramos quienes éramos en cualquier parte. Sin él, no seríamos quienes éramos». El presidente propone el ingreso de Cataluña en el espacio francófono. Huguet, consejero de Comercio, advierte de que si «falla» el Estatut, se generará una «crisis social» y «guerra civil», entre comillas, en Cataluña que ERC girará en contra de España «como si fuera Els Segadors». El Parlamento aprueba una propuesta de Estatuto en cuyo Preámbulo se asegura que «Cataluña ha modelado un paisaje». Se abren oficinas donde los ciudadanos pueden denunciar a ciudadanos que infrinjan la Ley de Política Lingüística. El presidente anuncia una remodelación de su Gobierno, y ERC se la prohíbe. Una ley detalla las funciones del Consejo Audiovisual de Cataluña: entre ellas el establecimiento de la veracidad informativa. Se divulga que el Gobierno ha gastado 56 millones en informes de asesoría de gestión, fundamentalmente propagandísticos. ERC vota no al Estatuto en el Congreso. El consejero Carretero califica a Zapatero de «demagogo españolista» y le achaca que el Estatut haya sido un desastre: el consejero sigue en su puesto. ERC exige a empleados de la Generalitat el pago de cuotas al partido si quieren mantener su trabajo.(Coda: «Sólo pido paciencia, infinita paciencia y determinación a capazos para aquellos que quieran no la espuma del cambio sino el cambio de veras». Pasqual Maragall, discurso de toma de posesión, 20 de diciembre de 2003).

domingo, mayo 21, 2006

La carta de Maragall

La carta de Maragall
Una opinión de una lectora de El Pais sobre la famosa carta de Maragall sobre el referéndum del Estatut de Cataluña:


Pedir el voto en castellano
Maite Lozano - BarcelonaEL PAÍS - Opinión - 19-05-2006

Acabo de recibir la famosa carta que ha enviado Maragall para solicitar el voto en el referéndum del Estatuto, por cierto, escrita en catalán y castellano. Es curioso: los políticos que gobiernan Cataluña nunca utilizan el castellano en su actividad: ni en instituciones, ni en discursos oficiales ni en actos públicos. Sólo se acuerdan que existe el castellano para exigirnos los impuestos y pedirnos el voto.

¿Hipocresia? ¿Cinismo? La Generalitat de Cataluña nunca utiliza la lengua castellana en sus instituciones, en sus medios de comunicación, en sus actos oficiales, en la enseñanza pública, en sus oficinas, en sus discursos. La realidad es que la lengua castellana es la lengua habitual de millones de ciudadanos de Cataluña. Pero la Generalitat y los politicos nacionalistas ignoran la realidad plural y bilingüe de Cataluña, y viven de espaldas a la realidad de la calle. Es una muestra de la prepotencia y tendencia uniformadora del nacionalismo. Una tendencia a la que no son ajenos el Sr. Pascual Maragall y el PSC. Ahora bien, cuando se trata de pedir el voto, o de pedir impuestos, entonces si se acuerdan del castellano.