miércoles, agosto 30, 2006

Nacionalismo patético en Bélgica, tambien

Tambien en Bélgica el nacionalismo muestra su patetismo y su afán identitario. No solo en Cataluña, Pais Vasco, Galicia, etc, tenemos la mala suerte de contar con patriarcas nacionalistas y sus camarillas.

radical.es

El presidente de la región de Flandes, el conservador Yves Leterme, ha enfurecido a la mitad sur del país consus declaraciones sobre el futuro de Bélgica y sus aptitudes lingüísticas. Leterme considera Bélgica un “un accidente” y “no un valor en sí mismo” y advierte de que “sólo el Rey, el fútbol y algunas cervezas” unen al país…
Menos debate, pero igual indignación, hay respecto a sus palabras sobre el futuro de Bruselas, que propone convertir en un distrito federal al modo de Washington en cuyo gobierno participarían instituciones internacionales, para así solucionar “el embrollo actual”. O sobre el sentido de la existencia de Bélgica: “un accidente”, un invento de la historia “posterior a su frontera lingüística” y “no un valor en sí mismo”. Sólo “el Rey, el fútbol y algunas cervezas” la unen…
Los informativos flamencos de la noche profundizaron en algunos de los problemas señalados por Leterme, como la situación en las comunas flamencas del norte de Bruselas, donde se da facilidades lingüísticas a los francófonos como si fueran una minoría, cuando ya constituyen al menos el 80% de su población; los flamencos no aceptan su poco de interés por aprender su lengua, mientras los francófonos reclaman modificar la frontera lingüística del país y trasferir los territorios a Valonia. Para el presidente de Flandes, esa frontera es “intocable”, previa a la existencia de Bélgica. “Si se toca ese tema, también cuestionaré la paridad entre francófonos y neerlandófonos en el gobierno federal”, advierte, en alusión a que la población flamenca es mayoritaria (seis millones frente a cuatro millones de valones francófonos).
Bruselas es la china en el zapato del nacionalismo flamenco. La ciudad, aunque históricamente flamenca, está habitada ahora por una mayoría de francófonos y extranjeros que no ven la ventaja de aprender neerlandés. La norma del bilingüismo, vigente sólo en Bruxelles-Brussel,es una cruz para los francófonos, que en pocos casos aprenden la otra lengua oficial (uno de cada seis admite desconocerla). Los flamencos, en cambio, están más dispuestos a aprender idiomas - francés e inglés por descontado-, lo que juega a su favor a la hora de buscar empleo en la capital, aunque luego prefieran vivir unos kilómetros al norte, en territorio 100% flamenco.
Menos debate han suscitado las declaraciones sobre el futuro del país. Leterme, hijo de una de las muy escasas parejas entre valones y flamencos, no se considera “en principio separatista”, aunque advierte que el Estado belga sólo tiene futuro si sus instituciones evolucionan según los deseos de sus ciudadanos, por lo que reclama una nueva transferencia de competencias a la regiones. Aunque cree que Flandes podría funcionar de manera independiente, no ve ventajas a corto plazo. Pero advierte: “nunca antes el foso entre flamencos y francófonos ha sido tan profundo. La brecha aumenta, sí”, dice Leterme.
(Beatriz Navarro, lavanguardia, 19-VIII-06)