Jemeres Rojos
Primer acto del juicio a la cúpula Jemer
Ningún dirigente había sido acusado por las grandes matanzas de finales de los setenta en Camboya
Veintisiete jueces, 17 camboyanos y 10 extranjeros, prestaron hoy juramento en el Palacio Real de la capital camboyana, Phnom Penh, en lo que se considera primer acto previo a los juicios contra los dirigentes de los “jemeres rojos”, bajo cuyo gobierno de finales de los setenta, murió uno de cada siete habitantes de Camboya. Entre uno y dos millones de muertos, según las diferentes estimaciones
03/07/2006 Actualizada a las 17:55h PEKÍN. Corresponsal Rafael Poch
Los juicios contra los dirigentes de los “jemeres rojos” tendrán lugar a mediados del año que viene, pero el acto de hoy, resultado de años de negociaciones entre el gobierno camboyano y Naciones Unidas, significa el pistoletazo de salida para la instrucción del sumario. La pregunta es si se va a acabar, así, con la ambigüedad que ha rodeado a estos juicios, derivada del escaso entusiasmo del gobierno camboyano por remover un pasado cuyas responsabilidades y agravios atraviesan a toda la sociedad.Los jemeres rojos tuvieron una importante base social e incluso después de su derrota, de 1979, se mantuvieron activos como guerrilla, mientras que muchos de sus tránsfugas se incorporaron al nuevo gobierno. Ahora, “se acabarán las especulaciones de que los juicios no se celebrarían”, declaró el portavoz del tribunal, Reach Sambath.Solo dos altos dirigentes jemeres, el jefe militar Ta Mok, que hoy tiene 82 años, y el responsable del centro de interrogatorios de Tuol Sleng, del que pocos salían con vida, Kank Kek Ieu, de 64 años, hoy devoto cristiano, se encuentran actualmente en prisión.
El máximo líder del movimiento, Pol Pot, el “Hermano número uno”, murió en la cama en 1998, tras haber sido condenado a arresto domiciliario de por vida en un juicio organizado por sus secuaces un año antes. Candidatos a comparecer en los juicio del año que viene son el “Hermano número dos”, Nuon Chea, con problemas cardíacos y dedicado a cuidar su jardín, Ieng Sary, de 77 años, cuñado de Pol Pot, “número tres” y ministro de exteriores durante el régimen carnicero, que fue perdonado en 1996 cuando se pasó al gobierno con su ejército de 4000 guerrilleros, y que posee una villa suntuosa en Phnom Penh, y Jieu Zampan, de 75 años, que fue jefe del estado. La mayoría de ellos se declaran “patriotas” y dicen no saber nada de las matanzas.“Estaré contento de acudir al juicio para que la gente de mi país y de otros países sepa la verdad de lo que ocurrió, pregunten lo que pregunten, les contestaré”, declaró el “numero dos”, Nuon Chea.
En menos de cuatro años, entre 1975 y 1979, más de un millón de camboyanos, uno de cada siete, murieron por malnutrición, extenuación por trabajo o enfermedades mal diagnosticadas o no tratadas. Por lo menos otros cien mil, y probablemente más, fueron ejecutados por crímenes contra el estado, y varias decenas de miles murieron en el conflicto con Vietnam, desencadenado por los jemeres.Antes de este genocidio, en los cinco años previos a la toma del poder por los jemeres, Camboya había sufrido guerra civil y masivos bombardeos norteamericanos, vinculados a la guerra de Vietnam en los que murió otro medio millón. Según David Chandler, el biógrafo americano de Pol Pot, sin la guerra de Vietnam y la destrucción de la sociedad camboyana que ocasionó, la llegada al poder de los jemeres rojos, con su mezcla de utopía agraria de corte maoísta y atavismo local, así como la retirada del Rey Sihanuk, habrían sido impensables. Ningún dirigente jemer ha sido acusado hasta ahora por las matanzas de aquellos años.
Ningún dirigente había sido acusado por las grandes matanzas de finales de los setenta en Camboya
Veintisiete jueces, 17 camboyanos y 10 extranjeros, prestaron hoy juramento en el Palacio Real de la capital camboyana, Phnom Penh, en lo que se considera primer acto previo a los juicios contra los dirigentes de los “jemeres rojos”, bajo cuyo gobierno de finales de los setenta, murió uno de cada siete habitantes de Camboya. Entre uno y dos millones de muertos, según las diferentes estimaciones
03/07/2006 Actualizada a las 17:55h PEKÍN. Corresponsal Rafael Poch
Los juicios contra los dirigentes de los “jemeres rojos” tendrán lugar a mediados del año que viene, pero el acto de hoy, resultado de años de negociaciones entre el gobierno camboyano y Naciones Unidas, significa el pistoletazo de salida para la instrucción del sumario. La pregunta es si se va a acabar, así, con la ambigüedad que ha rodeado a estos juicios, derivada del escaso entusiasmo del gobierno camboyano por remover un pasado cuyas responsabilidades y agravios atraviesan a toda la sociedad.Los jemeres rojos tuvieron una importante base social e incluso después de su derrota, de 1979, se mantuvieron activos como guerrilla, mientras que muchos de sus tránsfugas se incorporaron al nuevo gobierno. Ahora, “se acabarán las especulaciones de que los juicios no se celebrarían”, declaró el portavoz del tribunal, Reach Sambath.Solo dos altos dirigentes jemeres, el jefe militar Ta Mok, que hoy tiene 82 años, y el responsable del centro de interrogatorios de Tuol Sleng, del que pocos salían con vida, Kank Kek Ieu, de 64 años, hoy devoto cristiano, se encuentran actualmente en prisión.
El máximo líder del movimiento, Pol Pot, el “Hermano número uno”, murió en la cama en 1998, tras haber sido condenado a arresto domiciliario de por vida en un juicio organizado por sus secuaces un año antes. Candidatos a comparecer en los juicio del año que viene son el “Hermano número dos”, Nuon Chea, con problemas cardíacos y dedicado a cuidar su jardín, Ieng Sary, de 77 años, cuñado de Pol Pot, “número tres” y ministro de exteriores durante el régimen carnicero, que fue perdonado en 1996 cuando se pasó al gobierno con su ejército de 4000 guerrilleros, y que posee una villa suntuosa en Phnom Penh, y Jieu Zampan, de 75 años, que fue jefe del estado. La mayoría de ellos se declaran “patriotas” y dicen no saber nada de las matanzas.“Estaré contento de acudir al juicio para que la gente de mi país y de otros países sepa la verdad de lo que ocurrió, pregunten lo que pregunten, les contestaré”, declaró el “numero dos”, Nuon Chea.
En menos de cuatro años, entre 1975 y 1979, más de un millón de camboyanos, uno de cada siete, murieron por malnutrición, extenuación por trabajo o enfermedades mal diagnosticadas o no tratadas. Por lo menos otros cien mil, y probablemente más, fueron ejecutados por crímenes contra el estado, y varias decenas de miles murieron en el conflicto con Vietnam, desencadenado por los jemeres.Antes de este genocidio, en los cinco años previos a la toma del poder por los jemeres, Camboya había sufrido guerra civil y masivos bombardeos norteamericanos, vinculados a la guerra de Vietnam en los que murió otro medio millón. Según David Chandler, el biógrafo americano de Pol Pot, sin la guerra de Vietnam y la destrucción de la sociedad camboyana que ocasionó, la llegada al poder de los jemeres rojos, con su mezcla de utopía agraria de corte maoísta y atavismo local, así como la retirada del Rey Sihanuk, habrían sido impensables. Ningún dirigente jemer ha sido acusado hasta ahora por las matanzas de aquellos años.

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