viernes, junio 09, 2006

Eslóganes del PSC

Articulo de Antoni Puigverd sobre los eslóganes del PSC


La piel del tigre

LOS ESLÓGANES DEL PSC son una agria trompetería maniquea que pretende disimular un desolador vacío argumental

ANTONI PUIGVERD - 05/06/2006


Existe un dicho en latín macarrónico que describe a los sermoneadores que, careciendo de argumentos y vacíos de sabiduría, no tienen más remedio que poner toda la carne en el asador de la retórica: "Quo deest in sciencia suppletur in trompetis". Suplir a trompetazos la escasez de contenido. Los eslóganes que el PSC propone en el referéndum son de ese calibre. Agria trompetería maniquea para disimular un desolador vacío argumental.

Primero fue el obsceno "El PP utilizará tu no contra Catalunya", que ha evolucionado en el penoso "Sí: gana Catalunya. No: gana el PP". Estas frases destempladas no son más que expresión de una evidencia largamente manifestada en la política catalana: la incapacidad del PSC para poner en solfa sus propias ideas sobre el país y para desarrollar el modelo que supuestamente defiende desde su fundación: una tercera vía integradora e inclusiva entre el nacionalismo español que encarna el PP y los distintos grados del nacionalismo catalán que representan CiU y ERC.

Pero hay algo más en el fondo de estos eslóganes que merece ser destacado. Sus autores no son trompetistas incompetentes, sino aplicados y hábiles tácticos que parecen admitir, ya sin complejos, su incapacidad estratégica. La incapacidad del PSC para proponer a la ciudadanía el modelo de Catalunya es uno de los factores políticos que explican el tortuoso espectáculo de la confección del Estatut que pronto votaremos. Es muy difícil que la política de un país tenga un funcionamiento equilibrado si el PSC, una de sus dos grandes columnas (la otra es CiU), no puede explicar hacia dónde se dirige. Y no puede explicarlo porque no lo sabe, porque no tiene claro su objetivo estratégico.

El catalanismo inclusivo del PSC, continuador del camino iniciado por el viejo PSUC, se presenta como sintetizador de las dos grandes almas culturales que existen en la Catalunya presente, a diferencia del catalanismo de base herderiana o romántica que (con prudencia -CiU- o más a las bravas -ERC-) sueña con restaurar una Catalunya catalana, depurándola de aquellos ingredientes considerados impropios (los toros, por citar uno de los que regresan, y no sólo por razones de piedad animal, a la actualidad). La gran diferencia entre el catalanismo del PSC y el catalanismo nacionalista es, en teoría, la idea de España. Para los socialistas, tendría que ser posible, aunque sea muy difícil, desarrollar otra España en la que la cultura en catalán y la realidad económica propia pudieran integrarse con naturalidad. Ha tenido que ser Rodríguez Zapatero el que verbalizara con claridad este objetivo: contra vientos y mareas exteriores (e interiores: la incomodidad de Felipe González; la de tantos intelectuales de la izquierda liberal madrileña). Mientras el PSC, incapaz de desarrollar su discurso, se ha hundido en el pantano catalán dominado por una brújula nacionalista que no controla.

Para los nacionalistas, en España no es que se produzcan problemas. El problema es España. Un problema irresoluble, aunque soportable o, como a veces dice Jordi Pujol, "entrañable". También negociable, tal como Artur Mas intenta demostrar con el nuevo Estatut. El nacionalismo catalán choca con el nacionalismo español y, a la vez, se alimenta de él. Para el PP, en efecto, la Catalunya que se expresa a través del transversal y mayoritario catalanismo es también el problema. Con el que a veces se negocia y otras se choca. Recoger firmas por toda España contra el Estatut cabalgando sobre el boicot y los prejuicios catalanófobos han permitido al PP alimentar la fantasía de que este problema puede aplastarse si la España de matriz castellana se moviliza defendiendo la vieja uniformidad (remozada por la FAES con el barniz liberal de la "ciudadanía"). Nunca lo tuvo mejor el PSC para terciar en el eterno y fatigante pleito identitario con una síntesis superadora. Pero ha malgastado la ocasión por la falta de sintonía entre maragallismo y montillismo.

He sugerido más arriba que los eslóganes socialistas del referéndum son una exhibición táctica. Debilitan a ERC, asociándola al PP, y movilizan al electorado socialista más indiferente al Estatut con la carnaza anti-PP. Podía el PSC haber ocupado el centro del debate si hubiera realizado, en su momento, los deberes estratégicos. Estaría en condiciones de pedir un sí entusiasta, positivo y pedagógico. Los tácticos dirigentes socialistas juegan ahora a aprendices de brujo. Asumen los dos peores gestos del PP: instrumentalizan el enfrentamiento territorial para cobrar réditos políticos y expulsan de la vida democrática a decenas de miles de ciudadanos que no piensan como la mayoría. Éste ha sido el gran error democrático del PP en la España de hoy: sembrar la discordia y negar la legitimidad a muchos catalanes. El PSC lo imita sin complejos al demonizar a los votantes del PP, sabiendo hasta qué punto es difícil, en algunas partes de Catalunya, discrepar del ambiente dominante. Incluso en el supuesto de que algunos excesos del PP puedan parecer imperdonables, nunca debería haber caído el PSC tan bajo. Dice un proverbio chino: "El que se disfraza con la piel del tigre para emboscar y cazar al tigre acaba tigre y suele morir con la piel de tigre puesta". Se ha disfrazado el PSC de tigre para cazar el tigre del PP. ¿No existe un solo partido en este país dispuesto a defender sus posiciones sin confundir política y jauría?